Opinión

Del Homo Sapiens al Homo Digitalis

Las nuevas tecnologías están cambiando nuestro cerebro más rápido que en cualquier otro salto evolutivo dado anteriormente por nuestra especie. ¿Hemos pasado del Homo Sapiens al Homo Digitalis?

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El inmenso océano de datos que ha llegado de la mano de internet ha cambiado nuestra forma de acceder a la información. De hecho, ha llegado hasta tal punto que también está variando la manera en la que nuestro cerebro recuerda y almacena esa información.

El neurocientífico especialista en percepción, Luis Martínez Otero (del Instituto de Neurociencias del CSIC en Alicante) comenta que “hasta hace poco nuestra memoria se organizaba para recordar datos concretos: la fecha de un cumpleaños, el número de teléfono de casa de tus padres, etcétera”, y es desde la aparición de Internet cuando “ha ido cambiando el funcionamiento y las rutas que utilizamos para encontrar la información deseada”.

La sociedad actual ya no considera tan indispensable archivar datos mentalmente y, según Luis Martínez, esto se ha demostrado en que los usuarios de internet ven más útil cambiar la “memorización de datos” por la “estrategia de búsqueda de datos”.

En un momento de reflexión, el neurólogo alicantico afirma que “agendas, directorios, buscadores, enciclopedias online y otros programas hacen que el cerebro de los internautas cada vez se preocupe menos por recopilar datos y se centre en optimizar las rutas donde encontrar la información”.

El uso continuado de los soportes digitales reprime la cualidad que más nos diferencia de las máquinas: la empatía
El uso continuado de los soportes digitales reprime la cualidad que más nos diferencia de las máquinas: la empatía

Brecha generacional

“Sabemos que la tecnología está cambiando nuestras vidas, pero también está cambiando nuestros cerebros”. Esta cita, que bien podría ser del especialista alicantino, pertenece a otro experto mundialmente reconocido que ejemplifica y aúna la preocupación generalizada de los eruditos en el campo de la mente. Se trata de Gary Small, director en el departamento de Memoria de la UCLA y el Centro de Investigación del Envejecimiento y del Instituto Semel para la Neurociencia y el Comportamiento Humano.

El director de la universidad californiana, centrándose en su libro ‘Surviving the Technological Alteration of the Modern Mind’, (traducido, ‘Sobrevivir a la Alteración Tecnológica de la Mente Moderna’) afirma que el cerebro humano es maleable y que “siempre está cambiando en respuesta a lo que le rodea”. Ante la pregunta de si el cerebro de los niños podría ser más vulnerable que el de los adultos a los efectos de las nuevas tecnologías, Small lo tiene muy claro: “El cerebro de un joven, que aún está en desarrollo, es particularmente sensible… Es también el tipo de cerebro que está más expuesto a las NT (Nuevas Tecnologías).” A este respecto, el doctor americano adoptó un término concreto para referirse a los sujetos más jóvenes como “nativos digitales”. “Se trata de los jóvenes ya nacidos en un mundo de ordenadores portátiles y teléfonos móviles, de mensajería instantánea y redes sociales”, explica Small.

Gary Small
Gary Small – Del Homo Sapiens al Homo Digitalis

“Estamos asistiendo a la aparición de una brecha cerebral que separa a los jóvenes de los adultos” Gary Small

Según investigaciones llevadas a cabo en el Instituto Semel, los nativos digitales están un promedio de 8 horas y media al día expuestos a la tecnología digital. “Esta exposición genera un recableado de circuitos neuronales en su cerebro, lo que aumenta las habilidades como la multitareael razonamiento complejo y la toma de decisiones”, dijo Small. Pero no todo es color de rosa, ya que también hay un lado negativo: “Durante todo ese tiempo la tecnología va disminuyendo poco a poco las habilidades sociales, entre ellas, importantes aptitudes emocionales como la empatía” (Más sobre su investigación aquí).

Un mundo nuevo

Pero, ¿hasta qué punto la tecnología nos está cambiando? Ahora ya no hace falta irse de viaje para viajar, tener un libro para leer, preguntar a otras personas sobre las bondades de un restaurante, un hotel, una película… De hecho, todo esto lo podemos hacer a la vez en un mismo dispositivo. Menos interacción con lo que nos rodea ya no significa más limitaciones a la hora de conocer algo, o incluso, a alguien.

José María Asensio, catedrático en la Universitat Autònoma de Barcelona y experto en Teoría de la Educación, aseveró en un Congreso Internacional celebrado en su universidad que “existen numerosas evidencias de que cualquier tecnología que incida en nuestra manera de conocer, provoca cambios en la valoración de los contenidos y en la forma de pensar”.

Los nativos digitales están un promedio de 8 horas y media al día expuestos a la tecnología digital
Los nativos digitales están un promedio de 8 horas y media al día expuestos a la tecnología digital

Las nuevas tecnologías están sustituyendo a las herramientas que antaño se utilizaban para diferentes cosas, pero si hay una que está siendo engullida con especial virulencia, ésa es sin duda los soportes de lectura, (ya sean libros, revistas, periódicos, etc.). El concepto de leer ha cambiado radicalmente y no porque se lea menos, sino porque se lee diferente. A este respecto, el catedrático barcelonés afirma que “leer sobre el papel o en un dispositivo digital supone protagonizar una dispar experiencia que puede afectar, por ejemplo, a nuestra capacidad de comprensión, a la profundidad de nuestro pensamiento o a la facilidad con que extraemos informaciones significativas de un todo complejo”.

¿Significa entonces que leer en dispositivos digitales supone un procesado diferente de la información? Para responder a esta pregunta , José María Asencio se acoge a numerosos estudios e investigaciones que coinciden en que “mientras la lectura online favorece el procesamiento visual de las imágenes, las coordinaciones viso-motoras y la identificación de ciertos patrones que se esconden entre una maraña de informaciones dificulta de manera notoria la comprensión de problemas complejosel pensamiento profundo y, sobre todo, la capacidad de concentración en una sola tarea”.

Desde otro punto de vista, la conocida filósofa y escritora Elsa Punset, habla sobre las nuevas tecnologías en el popular programa de Redes, enlazando los dispositivos digitales con los videojuegos y planteando, de una manera muy sencilla de comprender, cómo se adapta nuestro cerebro a esta revolución cibernética:

“Con los videojuegos potenciamos la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad que todos tenemos y que hay que ejercitar como un músculo para aprender y adaptarnos a los cambios que nos rodean desde la niñez hasta la vejez” Elsa Punset

Parece ser que es demasiado temprano como para saber en qué desembocará toda esta revolución tecnológica y la rapidez con que se está expandiendo. Lo que sí está más claro es que los cambios cerebrales que se están produciendo ipso facto son de tal magnitud, que incluso podrían alterar los pilares de nuestra civilización. A ésta conclusión tan rotunda ha llegado José María Asencio, ratificando que “existen unas nuevas habilidades mentales generadas por el empleo de las nuevas tecnologías”. “En el caso de que esas habilidades promovieran alguna ventaja selectiva, estaríamos aludiendo a cambios que podrían afectar al cerebro no ya de algunos individuos, sino de la especie Homo sapiens”, sentencia el catedrático.

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